Por Luís Casado
Cochinos, asquerosos, malvados. ¡Pobres de mierda! Resulta que el pobrerío, los miserables, los indigentes, los humildes, los menesterosos, los muertos de hambre, los desheredados, los hijos de nadie, son los responsables de la terrible crisis que afecta a las finanzas planetarias y del mal rato que están pasando los banqueros y ministros de finanzas. Dije bien “banqueros y ministros de finanzas” visto que son los mismos.
Por Luis Casado
Monsieur Guefelstein, mi profe de Termodinámica en el Centro de Estudios Superiores Industriales de París, siempre iniciaba sus clases con la misma frase: “En el estado actual de nuestros conocimientos…” Con esa frase Guelf, como le llamábamos familiarmente, nos decía que no existe ninguna verdad trascendente, absoluta, definitiva, inmutable.
Por Luis Casado
¿Quién juzga de tu pijotera calidad financiera, o sea de cuál es tu real capacidad a rembolsar un crédito? Un “ejecutivo” del banco Santander me lo explicó con un dejo de arrogancia: “Nosotros, porque somos expertos en riesgos”. Los “expertos en riesgo” están casi todos quebrados precisamente porque nunca lograron calcular ninguno y se dejaron llevar por la voracidad de la Por codicia. Lehman Brothers sólo gatilló la quiebra de los otros y aun ahora nadie sabe cuál es la solidez real de los principales bancos planetarios. A tal punto que cuando el Banco Central Europeo, -en un gesto casi desesperado por mantener abiertas las líneas de crédito-, les pasó 500 mil millones de euros a una tasa del 1% anual, lo primero que hicieron los bancos europeos fue… ¡ir a depositar ese billetito en el Banco Central Europeo! Ningún banco confía en ningún banco porque nadie sabe cuál será el próximo en quebrar. El mercado interbancario, -bancos que le prestan a otros bancos-, está muerto.
Por Luis Casado
Hace un par de días un “experto” parisino aseguraba en radio France Inter que las dificultades económicas del país tienen mucho que ver con la falta de competitividad. Para él la competitividad se resume a pagar salarios bajos. Dicho en otras palabras, Francia no podrá hacerle frente al libre mercado si no reduce significativamente los salarios. Nicolas Sarkozy, el presidente galo, piensa lo mismo. En su saludo de año nuevo indicó que habría que reducir el costo del trabajo, transfiriéndole al IVA los costes de la protección social que hoy pagan las empresas. Curioso. Entre otros porque Alemania tiene salarios aun más altos, su tasa de cesantía es la mitad de la que hay en Francia, y además presenta excedentes de comercio exterior.
Por Luis Casado
Como parecía inevitable, he aquí Europa de nuevo en recesión. Técnicamente hay recesión cuando un país, -o una región-, ve encogerse su economía durante dos trimestres consecutivos. Es el caso de Grecia y de Francia, y de otros países de Europa. Desde luego ni la Comisión Europea, ni los gobiernos, ni el FMI, ni el BCE llevan ninguna responsabilidad en esto. Ni el modelo económico, que según dicen los que saben, es el único posible. Como es sabido, las derrotas y las catástrofes son huérfanas: no tienen ni madre ni padre. En este caso, el desastre planetario ocasionado por más de treinta años de neoliberalismo parece ser el fruto de la mala suerte. O, como aseguran los talibanes del capitalismo, se debe a un exceso de regulaciones. Déjele Ud. manga ancha al libre mercado… y ya verá como todo se arregla. Eso pregonan en Europa, en los EEUU… y en Chile. Como dejaron en evidencia los estudiantes de economía de París en el año 2000, y los de Harvard hace algunas semanas, estos tipos no confrontan sus dichos y sus teorías con la realidad. Con sus estudios no descubren nada: sólo fortalecen su fe, e intentan fortalecer la fe de otros. Pura superstición.
Por Luis Casado
La crisis se eterniza, todo el mundo pierde su tan apreciada calificación “triple A”; ya no quedan deudores confiables en el planeta; los filibusteros de las finanzas, responsables del desastre, siguen mangoneando; los gobiernos de utilería ceden todas sus competencias y prerrogativas; la prioridad de las prioridades consiste en devolverle la confianza a los mercados, o sea a la irracionalidad; el desempleo, la pobreza y la miseria progresan a ojos vista.
Por Luis Casado
En el cine de suspenso, -los desaparejados de la próstata dicen un thriller-, hay trucos tan viejos como Heródoto. La rubia, por ejemplo, medio desnuda, que sintiendo el peligro corre desesperadamente de regreso a su habitación, logra llegar hasta ella, cierra la puerta y se encierra con llave poniendo trancas y corriendo pestillos y cerrojos. El espectador ya sabe, o al menos intuye, que el peligro no quedó afuera… Peor aún, descubre que el peligro está adentro. En los EEUU, en Europa y en Japón es lo mismo.
Por Luis Casado
Durante la campaña presidencial tuve el honor, el placer y la ventaja de participar en un debate organizado por los estudiantes de la Universidad de Los Andes, cuyo tema era una eventual reforma tributaria. En esa ocasión los representantes de Piñera y Frei aseguraron con mucha fuerza que tal reforma no les parecía ni necesaria ni oportuna. Por mi parte, en representación de la candidatura de Izquierda, y pidiendo excusas por la familiaridad del lenguaje, declaré que a nuestro juicio en Chile, en materia tributaria, el chancho está mal pelado. Dicho en otras palabras, el mayor peso tributario recae en quienes menos ganan.
Por Bill Patalon – Editor Ejecutivo de “Money Morning & Private Briefing” (EEUU) – 26/11/2011
"Como muchos de vosotros soy un lector empedernido de encuestas, y una que leí esta semana me dejó ‘marcando ocupado’. Se dice que más de la mitad de los trabajadores estadounidenses -alrededor del 57%- está tan preocupada de perder su empleo que no osa ni siquiera tomar vacaciones. Entiendo ese sentimiento. Con el desempleo en un 9%, un mercado de la vivienda patas para arriba, y temores de que la pandémica deuda europea empeore las cosas en los EEUU, comprendo que tantos trabajadores teman correr cualquier riesgo.
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