Por Luis Casado
El gobierno de Sebastián Piñera decidió, tras una licitación express, entregarle la explotación del litio a la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) a cambio de 40 millones de dólares. La ferocidad del neoliberalismo chileno queda en evidencia una vez más, que no trepida en entregarle los recursos naturales a los privados (¡y qué privados!), dañando gravemente el interés nacional.
Por Luis Casado
Un currito francés que gana el salario mínimo recibe 1.426 euros brutos. Un diputado que ese currito envía a la Asamblea Nacional con su voto, percibe una compensación por el trabajo y las penas que trae consigo el sacrificio de representar a sus electores. Esa compensación comprende dos elementos: un salario mensual de 7.100 euros, y gastos de representación que suman otros € 6.412 al mes. Una pinche calculadora de 5 lucas permite determinar que cada diputado percibe un total mensual de 13.512 euros brutos, o sea muy exactamente 9,47 veces el salario mínimo.
Por Luis Casado
Hay tipos cuya lucidez encandila, hablan y escriben claro, no se van por los cerros de Úbeda. Arturo Fernandois, actual embajador de Chile en Washington, forma parte de ese lote. Hace un par de días, refiriéndose a la Asamblea Constituyente que todo Chile reclama y la inteligencia exige, Fernandois escribió: “Una asamblea así despoja a todos los poderes constituidos de sus potestades. Nadie se salva de una reconfiguración global del poder”. ¡Bravo! Sería difícil decirlo más claro. Fernandois, cuya elocuencia aplaudo, dice con una precisión digna de encomio que la Asamblea Constituyente “Significa invocar el poder constituyente originario. Significa desahuciar la operatoria del poder constituyente derivado, aquel mecanismo que hasta 2009 permitió modificar 242 veces la actual Carta…”.
Efectivamente, la mayor parte de las democracias modernas fueron fundadas por un proceso constituyente cuya principal virtud es la de poner en práctica un Derecho Humano irrenunciable: ese que establece que “La ley es la expresión libre y solemne de la voluntad del pueblo”, y que “El pueblo es el soberano: el gobierno es su obra y su propiedad.” Para que nadie se llamase a engaño, la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de América contiene una suerte de vacuna contra la tiranía: “Si en algún momento una forma de gobierno deviene perniciosa para esos fines (la vida, la libertad, la búsqueda de la felicidad) es derecho del pueblo modificarlo o abolirlo, e instituir un nuevo gobierno…”.
Por Luis Casado
Cada cual celebra los aniversarios que puede, he aquí los alemanes “festejando” los diez años de las leyes Hartz, se ruega no confundir con Herz -que quiere decir corazón- visto que Herr Hartz no tenía mucho.
Por Luis Casado
Como es sabido, un espantapájaros es un dispositivo con forma de figura humana destinado a alejar los pájaros dañinos para los cultivos. Defecto no menor, los espantapájaros son inofensivos: las aves se acostumbran rápidamente a su presencia, e incluso cometen el pecado de lesa majestad de posarse sobre ellos con indisimulada arrogancia mientras sus pares se comen los granos y las semillas. De ahí que la Household Cyclopedia, -que data del año de gracia de 1881-, hiciera la siguiente advertencia: “El método más efectivo para alejar a estos animales, según demuestra la experiencia, es combinar el uso de un espantapájaros con el uso frecuente del mosquete.”
Por Luis Casado
“Me acuso Padre…”, así decíamos cuando, niños con cara de culo y escondiendo una mal disimulada sonrisa un pelín hipócrita, protegidos por la rejilla que te separaba del cura que te confesaba, -cura que en una de esas soñaba con ponerte la mano en la pierna-, sabiendo que como mucho te caerían tres padres nuestros y cinco aves marías, reconocíamos habérnosla meneado pensando en la profesora de inglés, o mejor aún, en la madre de Claudio, compañero de mi Liceo público, laico y gratuito que estaba de chuparse los dedos, -la madre de Claudio digo, no el Liceo-, uno de mis recuerdos de adolescente tan inolvidable como inconfesable, de antes de conocer mis primeros escarceos tirísticos.
Por Luis Casado
Por alguna razón que cuesta entender, Ray Bradbury, el genial autor de la novela “Fahrenheit 451”, se vio calificado de escritor de ciencia ficción. Su libro fue publicado en 1953, cuatro años después de “1984”, la célebre obra de George Orwell, que clasificaron en el mismo género.
Por Luis Casado
A quienes todavía creen en las extravagantes teorías económicas relativas a los salarios, -particularmente en la “ley de la oferta y la demanda” aplicada al trabajo humano-, el Cotidiano del Pueblo, diario fundado por Mao Tsé Tung que sigue siendo el órgano oficial del Partido Comunista chino, les ofrece una magistral lección de capitalismo en su edición del 14 de julio.
Por Luis Casado
No pretendo ser el primero que se refirió a los banqueros con este calificativo necesario y suficiente. Me parece recordar que John Kenneth Galbraith también les llamó algo parecido en su libro “The Great Crash” en el que relata el desastre de 1929 y la Gran Depresión. En todo caso Galbraith cuenta que los más encumbrados banqueros terminaron en chirona, mientras los “expertos” de Harvard hacían el ridículo más patético. Rasgo común con la interminable crisis que se inició en el segundo semestre de 2007: los rufianes coparon las gerencias de los bancos privados, de las agencias de calificación, de más de algún banco central (y no de los menores), de los organismos que supuestamente están allí para ejercer algún control, e incluso, -la comunidad financiera no tiene ninguna estanqueidad-, algunos gobiernos.
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