
Ideas, lecturas y escrituras.
Frases deshilachadas; entrevistas sin entrevistador; una conversación apenas audible; poemas pésimos, pútridos, pérfidos pero personalmente propios.
Tío y sobrino ahogándose juntos.
Idea y Conducción: Diego & Carlos Skliar.
Más en: http://preferirianohacerloradio.blogspot.com/

>
Últimos poemas pésimos, pérfidos, pútridos pero personalmente propios de tío y sobrino.
"Cómo habrá de acontecer "Aquí me tenés
lo consiguiente No estoy"
Cómo se expresará (Diego Skliar)
lo no pensado
lo no tocado
lo desusado
Cómo dejaremos de nombrar
En el tiempo
en el olvido
del tiempo
La suave avidez
del vivir
la aún más suave
tentación
del dejar vivir"
(Carlos Skliar)

“No quiero ya posarme
Volar a la velocidad del tiempo
Creer así un instante
Que mi espera es inmóvil”.
(Philippe Jaccottet, 'Aires')

“La muerte no se aprende. No hay nada que aprender en ella. En principio es una cosa que se hace una vez en la vida, y esta primera vez es la última, por definición” (Vladimir Jankélévitch).

“Si hubiera sido tan inteligente como lo son los simios en la opinión de los salvajes, jamás ningún hombre en el mundo sabría que yo escribía libros. Según se dice los salvajes imaginan que los monos podrían hablar si quisieran; pero no lo hacen a propósito para que los humanos no los obliguen a trabajar. No fui tan inteligente a punto de dejar de escribir. Por eso ya no tengo la paz y la tranquilidad que hubiera tenido si me hubiera callado” (Descartes, fragmento).

"Pero lo más triste de todo esto es lo siguiente, y es un hecho indiscutible: cada vez que asistimos al amanecer de un bien eterno que nunca será vencido por el mal, ese mismo mal que es eterno y que nunca será vencido por el bien, cada vez que asistimos a ese amanecer mueren niños y ancianos, corre la sangre" (Vasili Grossman, 'Vida y destino', fragmento).

“Para aquel que robara, cogiera prestado o no retornara un libro a su legítimo propietario, que se transforme en una serpiente en su mano y se la desgarre. Que quede paralizado o todos sus miembros malditos. Que sufra el dolor pidiendo en voz alta clemencia, y que no se le permita recuperarse de su agonía hasta que se descomponga. Permítase a los gusanos de los libros que roan sus entrañas (…) y cuando vaya a alcanzar su castigo final, permítase que se consuma eternamente en las llamas del infierno”.

Da la sensación que el silencio tiene algo de concluyente, de definitivo, de decisorio que la palabra ya dicha no tiene. Como si el silencio ocupara el espacio de lo innombrable, de lo indefinible, e inclusive de lo ambiguo, lo bizarro y tal vez de lo efímero, de aquello que irremediablemente se nos escapa, se nos pierde, se nos diluye.

"Un sueño inquietante la pasada noche.Había muerto pero todavía no había dejado el mundo. Estaba en compañía de una mujer, una de los vivos, más joven que yo, que había estado conmigo cuando moría y comprendía lo que me estaba sucediendo. Hacía todo lo posible para suavizar el impacto de la muerte protegiéndome de otra gente, gente que no sentía cariño por mí, visto en lo que me había convertido, y que quería que partiese de una vez" (J. M. Coetzee, 'Un sueño', fragmento).
Compartir es mejor!. Salvo indiquemos lo contrario, nuestros contenidos están bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 2.0. 