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NO... La perversión de la verdad en la película

13 de Agosto de 2012 -

NO la Película

Por Raquel Olea

"Demás está decir que en la operación de producción imaginaria de la película, las experiencias, las ideas y la historia, son argumentos innecesarios para intervenir las conciencias en las votaciones populares. Por el contrario, una campaña política se iguala a la promoción de una teleserie (Bellas y Audaces), o a la de un producto electrodoméstico (un micro-onda)."

Aunque el director Pablo Larraín habla de trilogía al referirse a su producción fílmica compuesta hasta ahora de Tony Manero, Post- Mortem y "No", me voy a referir a esta última como una  producción autónoma  e independiente de las anteriores.

Mezcla de  narración ficcionalizada de la Campaña política del plebiscito de 1988, con intervenciones discontinuas de material documental que afirma el dato histórico y real del hecho, la película -aunque habla recurrentemente del contexto social-, lo que hace es descontextualizar la narración de la historia política y social del momento histórico que refiere.  El contexto a que refiere lo leo más bien como el contexto de neo-liberalización  del país.

Centrada en la producción de la Campaña del No como estrategia publicitaria realizada para revertir un pronóstico -el del triunfo del Sí-, Larraín construye la per-versión de una verdad histórica, en la omisión del peso de la lucha de un pueblo afectado en sus más profundas raíces por la peor dictadura militar -con complicidad civil-, que  Chile haya tenido a lo largo de su historia.

Los que vivimos, tanto el golpe, como la dictadura y su derrocamiento, sabemos del efecto de la dictadura en el levantamiento de una sociedad dispuesta a luchar con todo. Chile sufrió el peso de la dictadura y  eligió consciente y valientemente luchar contra ella. Chile se organizó desde los primeros meses para lograrlo, se organizó en movimientos comunitarios, políticos de diversas índoles, sociales: de clase, etnia, género, de derechos humanos, para remarcar las significaciones y las oposiciones que para cada uno de esos grupos significaba vivir en dictadura o bien en democracia.

No hay valor de la memoria en el film de Larraín, no hay experiencia del sufrimiento, de violaciones de los derechos humanos, del exilio, de las ejecuciones, de las desapariciones. En el film de Larraín, esa experiencia social es programáticamente excluida de la campaña porque eso no vende.

Pero lo que olvidó este director es que antes de la campaña ya el país estaba convencido de su No. ¿Esa forma de construir una imagen país, está en la actualidad suficientemente instalada? ¿No es eso lo que hacen  los medios al programar la parrilla mediática, excluyendo aquello que no vende o no tiene rating?

La película de Larraín es producto de una inteligencia refinada, de un refinamiento perverso que sirve a los intereses dominantes del capitalismo que reduce hasta el alma de un pueblo a las condiciones del marketing. La verdad del horror no se muestra en esta película como antecedente y producción social que determinó la voluntad política de quienes votamos No.

La producción de un No fuerte a los a los ocho años más de continuidad de Pinochet, y su dictadura parece haber sido según este film sólo efecto de una mente marketinera y neo-liberal sin enraizamiento en la experiencia. Desvío de  la verdad histórica, que no logra ser  desmentida por el uso de material documental en la película.

Demás está decir que en la operación de producción imaginaria de la película, las experiencias, las ideas y la historia, son argumentos innecesarios para intervenir las conciencias en las votaciones populares. Por el contrario, una campaña política se iguala a la promoción de una teleserie (Bellas y Audaces), o a la de un producto electrodoméstico (un micro-onda). ¿Querrá decir esto que con una buena campaña publicitaria en torno a la sonrisa impostada del candidato de la derecha Laurence Golborne, no hay nada que temer en su camino a la presidencia?

Las operaciones que pone en escena esta película me han parecido de una perversa mala leche: lo que narra de la dictadura es sabido y ya consensuado, no añade nada que sea motivo de disputa, sólo olvida su mal. Pero la construcción de un imaginario de la gente que se sitúa en la izquierda se degrada hasta el extremo, que aúna la fealdad, la ordinariez, la falta de inteligencia e imaginación... hasta la falta de educación de mostrar una mujer que come ravioles con cuchara (detalle insignificante, pero que habla). Mujer que abandona su hijo. La mujer es el personaje más burdo y mal construido de la película, la única que siempre es detenida y golpeada en las protestas, sólo habla garabatos y no esboza nunca un pensamiento o un sentimiento.

La historia Chile es mucho más compleja que la sesgada visión que entrega el film del director Larraín. Voto que NO a su película.

 

*Raquel Olea es doctora en Literatura y socia fundadora de Corporación La Morada - Radio Tierra

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Hola, quiero compartir mi crítica de la película que tiene varios puntos en común. http://www.cinefilia.cl/2012/08/critica-de-no-un-reencuentro-epico-con-u...

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